sábado, 29 de septiembre de 2018

Oscilaciones de Bernardo Silfa Bor: Un estudio sobre la poética cosmogónica, Su estética y la polifonía que circundan los mundos del hablante lírico.


Oscilaciones es un libro de una belleza nocturna, en el que la voz poética rinde homenaje al cosmos en un diálogo en el que se conjugan una polifonía de voces bien orquestados de poemas a través de los cuales nos lleva a encontrar un sin fin de temas, de juegos de palabras, metafóricos y estéticos, de alusiones intertextuales con la literatura.
Bernardo Silfa Bor, es un poeta de nacionalidad dominicana. Nació en Azua de Compostela. Pertenece al Taller Literario Juan Sánchez Lamouth en Santo domingo; a la Sociedad Cultural y Literaria Athene de Azua. En España es miembro de ACUDEBI, miembro invitado de la Asociación de poetas y escritores del Casino de Murcia y miembro presidente de la Asociación Cultural para el desarrollo de los dominicanos en Murcia (ACUDEM). Además, pertenece al Movimiento Internacional de la Metapoesía. Ha ganado los siguientes premios: 1989 mención de honor concurso provincial de poesía CIELA; 1990 Primer Premio Cuento Athene y dos menciones honorificas en poesía.; 1991 – 1992 – 1993 Segundo Premio de Poesía Athene; 1993 Primer Premio de Poesía Atnene; 1995 Premio Nacional de Poesía Athene; 2004 Premio Internacional de Poesía de Casa de Teatro accésit por el poemario “Máscara de la Imago”.
Reconocido por su labor educativa y sociocultural por: Fundación Pro-juventud Padre Eduardo Mac Carty de Azua 1985; El Club Juan Pablo Duarte 1991; Comité Fiestas Patrióticas 19 de Marzo de Azua 1991; Compañía Anónima Tabacalera. Como Poeta Local 1992; Colegio Calasanz como Profesor del Año 1997; El Ministerio de Educación y su Distrito Escolar 0015 en 2003; La Editorial Norma y su Departamento de Literatura 2003; La Sociedad Cultural y Literaria Athene de Azua 2004; Los Premios Compostela de Azua 2004.
Antologado por Tomás Alberto Oviedo y Canó en su Antología de Poetas de Azua; por la Secretaria de Estado de Educación en la Antología Cuentos Premiados del Sur; por Cándido Gerón en su Diccionario de Autores Dominicanos; por la Asociación de Poetas y Escritores de Casino de Murcia en la antología Nosotros; por la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo en su Coloquios 2004, EDICIONES FERILIBOR – Nm. 70 del 2005; por Juan B. Nina en su Antología Poética del Sur; por Adrian Javier en su Directorio Electrónico de Escritores Dominicanos; por el Grupo Poeta de la Era de Santo Domingo en su antología Poeta de la Era 2010; por la Secretaría de Cultura de la Rep. Dom. en la antología A Viva Vosch, EDICIONES DE CULTURA, 2011
Bernardo Silfa Bor ha participado en diversos cónclaves, congresos, tertulias y recitales en Rep. Dom., así como en Cuba, Puerto Rico, Estados Unidos y España, donde reside desde finales del 2004. En el 2010 junto al poeta Daniel Tejada organizó en Madrid el V Congreso Global de Metapoesía 2010 dedicado a Guillermo Carnero, quien fue Conferencista de Honor. Sus libros publicados son “Hacia la otra senda de la luz,” “Máscara de la Imago” y el poemario titulado “Oscilaciones” del cual hablaremos más adelante.
Beatriz Giovanna Ramírez, crítica dominicana, considera a Bernardo Silfa Bor como un metapoeta comprometido y riguroso con la estética, la transformación consciente del poema y la multiplicidad de las voces inefables que inventan su propia transmisibilidad.
Por su parte Jennet Tineo, en su artículo Oscilaciones, de Bernardo Silfa Bor, refiere lo siguiente:

“Oscilaciones, poesía de Bernardo Silfa Bor, es esa perfecta gota de pensamiento luminoso que se filtra en el no ser eterno que fluctúa. Bernardo atraviesa con sus versos geométricos la aparente calma de la nada y nos señala el ojo multiplicado y transparente, despliega su párpado de tierra para darnos respuestas muy personales que cada lector encontrará desde esta ventana de papel.”
Refiere Tineo, que el tiempo en Silfa pierde importancia mundanal y se desliza infinitamente hasta el vacío, permitiendo en su movimiento la aparición sublime de un espacio distinto, la voz poética irradia esa presencia que se esconde sin querer en la materia oscura del cosmos hasta alcanzar la figura flexible del cuerpo. Los laberintos de la carne, una prisión de huesos que el hablante lírico, el personaje de estos versos conoce bien.
Señala además que el poemario va describiendo ciclos sólidos e invisibles del alma y su tránsito se encuentra dividido en tres partes, la primera titulada Oscilaciones de Origen, la segunda Oscilaciones Rituales y la tercera Oscilación del final.
La poética de Silfa se inscribe por decirlo así en el ámbito de la poesía pura que se manifiesta como un torrente de voces, unas veces angustiadas y otras en absoluto reposo. Colmada de ideas sensoriales y pensamientos de una conciencia cercana a lo espiritual, a lo místico.
De mi parte considero, que “Oscilaciones” de Bernardo Silfa Bor, es un espacio al que se accede reptando en los linderos de las más amplias relaciones cosmogónicas y un amplio registro de voces que dialogan polifónicamente entre si, tratando de develar los diversos mundos que preocupan al hablante lírico. Estos, se constituyen en motivos recurrentes en la obra del autor.
En “Oscilaciones,” el hablante se distancia cada vez más de las apuestas estéticas que corresponden a la contemporaneidad. Su poética le rinde un soberbio homenaje a la poesía dominicana del siglo XXI. En su poética se conjuga la singularidad del hablante lírico y la universalidad de los seres humanos por lo cual cala profundamente en sus receptores.
El objetivo de este trabajo es develar los símbolos de los cuales se vale el autor para expresar su relación con el cosmos. Como lo logra y de que elementos estéticos se vale para establecer un diálogo y acercarse a esos mundos que plantea en su obra. Por otro lado, las figuras retóricas de las cuales se vale para construir su poética y por último mostrar la riqueza expresiva que se consigue con estas correlaciones temporales y atemporales que componen “Oscilaciones”
Mediante la poética de lo imaginario estudiaremos los aspectos formales en el poemario titulado Oscilaciones de Bernardo Silfa, así como los espacios e imaginarios que lo conforman.
En el poema que da inicio titulado “Oscilaciones del sueño”. Es uno con atisbos existenciales, en el cual el hablante dialoga sobre sus circunstancias inmediatas es un estar en él y los valores sensoriales parnasianistas ; el tiempo el hoy y después del tiempo la muerte:
Hoy que despierto en el abismo frío
de un instante apagado
Hoy que despierto tras el ritmo húmedo
[… ]me siento lejos de todo lo sólido .
hoy he despertado en su trayecto después del tiempo[…]
(9)
En la segunda parte de este poema el hablante continúa en primera persona donde se mira en su interior haciéndonos partícipes de su sentir desde más allá de la muerte:
Soy todo olvido
trasfusión de poros hechos de ausencia
otro estado de la carne
negado a tu espacio apocalíptico
otro estado de hueso
moldeando rutas hacia sí mismo . (9)

Por otro lado en lo que respecta al tiempo , la voz del hablante se manifiesta en la contorsión anónima de los cuerpos ; este yo poético persigue y custodia las huellas de aquello ya ido para no volver .

[…]y el tiempo en la memoria reinvento
este es el último aliento
olvida la noche oráculo beso
búscate tras el humus del agua
donde el tedio me dibuja la caricia[…]
búscate en las pupilas del musgo
que cubren el taurino silencio
[…] con la llama encendida de esperanza
donde se duerme la hora geográfica del rito.
38-39

Por otro lado la poética de Silfa, la sintaxis imaginaria del texto está profundamente ligada a la concepción cosmogónica del poeta. Esto lo podemos apreciar mediante el esquema verbal que utiliza en la construcción de sus versos,

[…]por donde viajan mis estados amorfos
esas metamorfosis del cosmos. (10)

Para el hablante lírico, el ritmo es imprescindible, no sólo en el poema, también en la vida contribuye hasta alcanzar la armonía:

[…]dónde hemos olvidado mi cuerpo
soy ahora un tal vez acelerado
aislado por el mito de la carne
un quizás desconocido en tu agenda sin sustancia
simulado en la hechura de tus dudas
despierto hirviente en otro estado
en otro rito.(11)

El poeta no busca la originalidad en estos versos, tan sólo pretende la armonía órfica y lo logra al imprimirle musicalidad a sus composiciones como expresión máxima del ritmo:

[…]duermo ahora polvo líquido procesado destiempo
porque soy poliforme
cornisa circular de las hojas
osciloscopio y avatares de carne
espejo viscoso
amorfia horizontal del hongo
que alimenta mis sueños […]. (13)

María Zambrano refiere que la palabra es el gran artífice del poema. Afirma, que la palabra tan dada a perderse, tan perdida en su renacer constante, en su descendimiento y resurrección inmediata, es visible y respirable. Por ello el poeta se vale de un lenguaje imaginario mediante el que aproxima a los signos presentes, los mensajes con los ausentes que están en sus pensamientos y cuando se transforma en contenido del poema se corresponden para el lector con los trascendentes:

[…] olvido semicurvo de mi sueño consumido
he bebido la crisálida líquida
la baba aural del oxigeno
ojo abierto a la noche resbalada del sueño
oscilo vuelta inversa al oráculo
y me viene la risa
y convivo semicírculo al péndulo
quien ha partido el grito vigilante [ …](14)

A lo largo del poemario Silfa hace uso de la enumeración de los contrastes, anáforas, metáforas y juegos de palabras entre otras figuras retóricas como veremos más adelante.
Silfa emplea la enumeración a lo largo de poemario en varios de los poemas. Se convierte en una parte del todo, en una metonimia del ser que lo conforma. Es parte del cosmos mismo. he aquí un ejemplo en el poema “Pirámides de sueño”:

Soy cosmos multiforme
ojo en el vidrio
rombo en la carne arrítmica
día nocturno
bestia herbácea
que respira la piedra…(17)

En la poética de Silfa se aprecia el uso del concepto de intertextualidad, el cual deriva de la teoría bajtiniana sobre la polifonía y el dialogismo textual, que a la vez, podemos apreciar desde el comienzo hasta el final en este poemario. Existe un interés en el hablante lírico de estos versos, un hacernos participe de su experiencia en estas oscilaciones que intuyo como convivencias de la voz poética que dialoga consigo mismo, con su propio Ser:

[…]asombro espejo el ojo
me veo vegetal cóncavo
Caín fabricado obeliscos al azufre.
En el silencio
tránsito a la espuma corporal del soplo[… ]
(15)

En otro poema alude a René del Risco un poeta dominicano fallecido hace varias décadas:
[…] y fue el río tránsito en el ojo
ahora René todo recuerdan convexa la mano
cubriéndonos serpentino en el silencio […]
39
más adelante en ese mismo poema hace mención de uno de los títulos del poeta desaparecido René del Risco Bermúdez.

Este será el último viento
El frío de René del Risco ( 38)

El texto poético está impregnado de voces o palabras ajenas, que se deslizan en el discurso poético. Como conjunto de voces que dialogan al unísono, sin que ninguna de ellas, sobresalga o presente mayor jerarquía sobre la otra.
En su interesante estudio “Problemas de la poética de Dostoievski”, Bajtín refiere, que los textos y aquí incluyo el texto poético de Bernardo Silfa pues en cierta medida recoge lo dialógico. El crítico ruso, refiere, que los textos tantos narrativos como poéticos están impregnados de diversas voces , convirtiéndose el texto en un fenómeno plurilinguístico. Lo cual podemos apreciar en los poemas de Silfa constituyéndose así en unidades estilísticas heterogéneas, situadas en diferentes planos lingüísticos.
Los poemas que conforman este texto, están cargados de símbolos tales como ; el río, el mar, el silencio, el espejo, el tiempo, el pasado, el olvido, el sueño, el erotismo, la metamorfosis, la carne, lo liquido entre otros. Son todos ellos símbolos del cosmos que ofrecen formas de vida más profundas y conscientes.
El fuego lo es de la renovación y purificación:

[…]cosmos interinos
perdidos en la arritmia de la noche
donde las elipsis inicial del azufre
le traza la ruta al fuego[…](14)

En el poema titulado “Génesis del río”, el poeta descubre lo efímero ahogado en el olvido hueco de sus ojos:

[…] es ánfora este dormir aliento
es dualidad atrapada
[ … ]este sueño verde de fuego.(15)

Y por otro lado, el fuego de la pasión tras las búsquedas rituales de su encuentro con su otredad.

[…]en el haz oblicuo del inicio
donde escala el azufre
su llegada sudorosa de llamas
destiladas por los poros de esta cuerda
[…]la carne fuego
la hoja oxígeno.[…](25)

En el poema “Petición del grito”, se puede apreciar la noche de conocimiento y el logro de la perfección:

Orbita noche oblicua la llama
crecido lunar líquido en el equis sulfúrico del hueso
abierto al cosmos biédrico
en la especie perfume del límite primero[…](40)

La noche adquiere connotaciones positivas.

[…]divino néctar del vino lúdico
luna
lienzo triédico que envuelve mi existencia[... ] (41)

El sueño proporciona al poeta una vuelta a la vida, es un regreso desde otra forma de vida anterior a la iniciación, es el retorno purificado del que se ha encontrado con la armonía .

[…] como ciudadano nocturno del silencio
despierto siendo mutismo
despierto camino en la sílaba plural del hombre
… que aclara el ojo oscuro del fuego […]

El sueño es una manera de elevación para conseguir la unión. Simboliza el deseo de superación como forma de la espiritualidad del poeta.

María Zambrana es de opinión que el hombre y su separada criatura se rinde en el sueño, aliento de la vida en la sola noche. Esa noche en que la memoria desatada por la imaginación cuenta y recuenta su invento:

[…]la noche entrega lúdico su reverso
petición suspensiva
abrirá la lluvia los húmedos besos…
[…]ritual que invento. (41)

En el nudo trágico de la existencia la voz poética, enlaza, el hilo débil de la vida con la muerte mostrando claras connotaciones existencialistas.

[…]Déjame reinventar la génesis del soplo
en los alfabetos cíclicos del polvo
laterales al fuego que habito.
[…]déjame como cicatriz todas las eras
y fíngeme edad y luz en la raza como fusión del giro
dejándome orbitar este agujero umbilical camino al día[…](43)

En el poema titulado “En rostros de horizontes” la voz lírica se transforma deshaciéndose de su anatomía y construyéndose en otro translucido con la piel hilvanada de silencios cósmicos:

[…]donde el viento acumula existencias sin rostros
voy y vengo enlazado con la muerte
para hacerme la vida
dicotomía incolora que se inicia
en la nada cóncava de esta prisión sin barrotes.
que me sigue y se abandona a su inercia.(28)
El símbolo de la noche en su poesía adquiere entidad propia. Su tratamiento es muy distinto, trasciende la realidad. Es un símbolo que se relaciona con lo íntimo, lo oculto y en otro orden de cosas, con el microcosmos.
En la poesía de Silfa la noche constituye un tiempo sagrado, la oscuridad, el misterio. En el poema titulado “Otoño de silencio” el poeta calla y nos cuenta desde sus mundos internos:

[…] la noche habla de su dolor
en medio del estío abismal
que circula el cansancio de mi cuerpo
[…] luz dimensional hecha de otoño para sujetarme los ojos
agua aural tocando lo cíclico que duermo[…](35)
La noche tambien es símbolo de un viaje, en los poemas. La travesía transcurre durante la noche. En este tipo de viajes Carl Gustav Jung lo presenta como una inmersión al inconsciente. Para Jung los viajes nocturnos son el descenso a los infiernos al modo de lo expuesto por Homero , Virgilio y Dante. Tambien hay en ellos fascinación por la muerte. Entendida como lo misterioso.

[…]por qué me llamas vidrio talismán
si tengo la oscilación lúdica en la carne de la noche
[…]por qué si las sombra tul despeja el ojo
dejándonos el éxodo de la pesadilla desnuda en el intento
acalla mi dormir despierto
mi silencio hablado a la noche[…](37)

Silfa sabe que la idea que regenta en su poética es el Cosmos, el vacío de la idea de la nada. De ese vacío sideral de ese silencio armónico surgen todas las cosas. Es de la nada de donde todo surge y le proporciona armonía al poeta. La idea de la nada se asemeja a la de la noche. La noche es útero de creación de cual todo ha surgido y ha llegado a ser.

Con el tema sobre el sueño Silfa establece el contacto con un puente entre dos mundos; el visible y el oculto. Tema que muy bien explica Octavio Paz en su ensayo “Los hijos del limo” en este texto, Paz refiere. que el concepto romántico del sueño sirve para establecer contacto con un mundo de otra manera inalcanzable y que los románticos hacen del sueño una segunda vida y muerte y aún más un puente para llegar a la verdadera vida.

En “Pirámides de sueños” el hablante lírico se define como el cosmos multiforme :

[…]soy esperma ausente de sus lenguas
perífrasis cerrada
en la dermis de la nada
quien susurra mi nombre al tiempo
quién dio luz al abismo
donde orbita el deseo la ida
pirámides de sueños[…] (17)

El poeta alude al cosmos en el siguiente poema:

[…]veo mis cuerpos sumergidos
oscilantes en la baba linfática de tu pecho
despierto sueño
siento el hueco de los ojos
con el vidrio ambivalente del cosmos desleído.
(18)

En el poema “Luz oscilante” la voz manifiesta que se encuentra en un limbo, un vacío, una nada:

[…]tras las hojas azules de mi limbo
cabalgando pesadillas en lo líquido de lo absurdo
[…]bebo las cenizas de mi ocaso…
[….]donde encuentro lo inverso del tiempo
retorno infinito hacia el vacío
tu cuerpo[…](19)

La imagen del espejo es portador del mundo oculto del poeta. Dentro del modernismo simbolista, la imagen del espejo adquiere un valor extraordinario. Su condición refractaria sirve para evocar el tiempo pasado:

He dejado tu cuerpo en el espejo
y el mío en el círculo azul de la noche
tus senos
despierto líquido anestésico en fuego.
[…]porque eres ese borde interino
ese cubículo geométrico de azúcar….
[…] eres el espejo del péndulo que duermo despierto
equis complemento de los barrios donde florece la carne
encontrándonos recuerdos(20-21)

Indudablemente la importancia del espejo se debe a su función de reflejo. Lo importante es aquello que el poeta ve o desea encontrar en él. El poeta rebusca en el espejo, existe en él el anhelo de encontrar la verdad divina, la búsqueda de su propia identidad.
Por otro lado en lo que respecta al tiempo,la voz poética se manifiesta en la contorsión anónima de los cuerpos ; este yo poético persigue y custodia las huellas de aquello ya ido para no volver .

[…]y el tiempo en la memoria reinvento
este es el último aliento
olvida la noche oráculo beso
búscate tras el humus del agua
donde el tedio me dibuja la caricia[…]
búscate en las pupilas del musgo
que cubren el taurino silencio
[…] con la llama encendida de esperanza
donde se duerme la hora geográfica del rito.
38-39

El erotismo es otro de los temas recurrentes en el poemario “Oscilaciones”, el erotismo de un Tú mayúsculo y anónimo pero también de una naturaleza descrita con términos genitales que son particularmente la mejor parte en lo que respecta al tema. Con una cadencia y un ritmo exquisito en el poema “Búsquedas,” rituales de encuentro, la voz lírica refiere:

Telúrico ritual de imagen curva
En el haz oblicuo del inicio
Donde escala el azufre
Su llegada sudorosa de llamas
Destiladas por los poros de esta cuerda
[…].entro al rito de tu cuerpo
con el intento de ir al rito infinito
[…]la carne fuego
la hoja oxigeno[ ….]
[…] carne oruga en la rutina telúrica de mis ansias
rito el cadencial suspiro de la boca
…..donde bajo diploide
fuego tierra[…].(25)

La sensualidad y lo místico se conjugan en estos versos:

[…].embriaguez nocturna deformada
busco la lengua del mito
en la hoja seca de tu pubis
ser sin número
cual distancia acerca el gemido de las dudas
al sexo místico(28)

Como hemos podido notar a través del estudio de los versos en el poemario “Oscilaciones” de Bernardo Silfa. En este, la voz poética nos muestra una estética refinada, donde encontramos una variedad de temas interesantes relacionados de una manera u otra. Todos ellos entre si conforman una unidad predestinada como lo que nos presenta el autor desde el título del poemario. Oscilación, vibración o movimientos. Para ello se vale, de juegos metafóricos y otras estéticas, de alusiones y diálogos con la literatura, epígrafes e intertextualidad con la obra de otros poetas. Así como de una variedad de voces que dialogan entre si y el uso polifónico del lenguaje.
Como hemos podido apreciar los poemas de este libro, son de una inconmensurable belleza nocturna, donde prevalecen temas como el erotismo, la noche, el tiempo, lo existencial, el espejo, los sueños, el cosmos entre otros temas. Todos ellos conversan entre si exquisitamente construidos por un Yo poético que parece distanciarse en medio de la oscuridad, como se pudiera observar en el poema “Otoño de silencio” antes mencionado en la página 35.

©Doris Melo Mendoza
Dramaturga, poeta, profesora de literatura

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