sábado, 11 de marzo de 2017

Poemario de Nitín Troncoso, OTOÑADAS


Lea alguno de sus poemas en http://nitintroncoso.blogspot.com/

sábado, 7 de enero de 2017

ELEGÍA por José Enrique Trinidad


En el espacio infinito
del dolor sorprendido
estoy disminuido,
Margara flor y dolor.

Diciembre dolor y dolor.
Quizás y sin quizás
este pueblo desangrado
que hizo brotar tus lágrimas
no sepa de tu ausencia.

Sin ti tres soledades quedan.
Y el aire que quema y quema.

Sonrisa y sol se pierden en tu día. En tu noche.
En mi alma encanecida lloro tu pena y la mía.

Ahora que vivo tu muerte busco la libertad de tus ojos.
Ahora que vivo tu muerte busco la última victoria, tu victoria.
La absoluta pureza de tu canto, nuestro canto.
La total extensión de tu alegría, esperanza de tanta patria
oscura y perseguida.

Ya no serás sueño
sólo un poco mar
una canción:

Muchacha
“se me alarga la esperanza
cuando me tocan tus manos,
muchacha.

Con esa sonrisa tuya
que me recuerda la patria.
Muchacha, muchacha.
la sangre como torrente
estalla al centro del cuerpo.

Muchacha larga. Horizonte.
Vida misma y hasta muerte.
Muchacha, muchacha.

Y te me enredas adentro,
como raíz de cayena,
muchacha larga, horizonte.
vida misma y hasta muerte.
Muchacha, muchacha.

Muchacha
quiero sentir correr la lluvia
por mi cuerpo
y bañarme en el sol que nace de tus manos.

Me quiero estremecer
ligándome a tu pecho,
que te apoyes en mi hombro
recorriendo las calles
que hoy nos piden libertades.

Te me vuelves vida misma
y te me vuelves canción,
ganando sabor a tierra,
fertilizando el sudor.

Te me enredas muy adentro,
como raíz de cayena,
muchacha larga,. Horizonte,
vida misma y hasta muerte.
Muchacha, muchacha, muchacha…”

©José Enrique Trinidad

lunes, 28 de noviembre de 2016

MI PROFESOR BERGSON por Concepción Fulcar


MI PROFESOR BERGSON

Una mañana muy clara
Llena de un sol radiante
Me fui a la Universidad
A recibir enseñanzas.

Al llegar hasta mi aula
Me recibió un profesor
Llamado Bergson Rosario
Con mucha preparación.

Es entusiasta y alegre,
Dinámico e innovador
Dirigiendo a los maestros
A la nueva educación.

Es Berson un gran maestro
Creativo y siempre eficaz
Dando clase a educadores
Con mucha capacidad.

Usa metodología acorde
al tiempo nuevo que corre
para aplicarla a los niños
y ampliar sus conocimientos.

Dice mi profesor Bergson
que en la nueva educación
toda la lengua española
sufrió una transformación.

Él exhorta a los maestros
a usar recursos de textos
y la buena redacción;
verás que en muy poco tiempo
tendrá buena producción.

Hoy se lo expreso en poesía
con mucha sinceridad
que me gustó su taller
y me capacitó más.

Dios le bendiga maestro,
Dios le ayude a continuar
esa obra tan bonita
que es el arte de enseñar.

©Concepción Fulcar

viernes, 19 de agosto de 2016

Temblor de la espera de Taty Hernández Durán o la soledad petrificada




Víctor Bidó

El poema nada puede esconder. En él se fraguan las verdades que aún no hemos contemplado. Esta maquinaria verbal es como un oráculo en la que el verso dice con las palabras y, a su vez, oculta otras. Esas otras son más trascendentales que las evidentes. Entonces, el poeta no miente, a pesar de él mismo. La gran poesía es subversiva por ser veraz. La imaginación revela lo recóndito del ser.

En esta ocasión me enfrento a la lectura de: Temblor en la Espera de Taty Hernández Durán. Muy conocida por su trabajo poético y por su famoso espacio cultural: Festival de Poesía en la Montaña que se celebra anualmente en Jarabacoa. Poetisa, gestora cultural y abogada. Este poemario es muy interesante porque revela una zona prefigurada en los poemas que, sin embargo, su ámbito está fuera de ellos. Veamos.

Xiguapa Maga del Subsuelo es un poema a dos voces, la que se describe, como personaje mítico, pero, a su vez, sirve de fuente de soledad en la otra  confluyendo en un mismo sendero. Lo mítico encarna en el ser concreto para exaltar la percepción animista—sujeto. En tal sentido, el subsuelo podría interpretarse lo vital contenido en la voz lírica. Ambas comparten el mismo espacio: el cuerpo. Comparten ese oscuro espacio ahí.

La Xiguapa (Ciguapa) es reconocida porque vive en comunión con la naturaleza y cuando no: la naturaleza misma. En este poema no se necesita descubrir, sino sentir la diana del amor desconocido. La leyenda de la ciguapa dice que cuando ella conoce un hombre (amante) se aferra  hasta morir, si es necesario, si se aleja éste.

La mujer dice siempre: “Soy una más en esta red fuera de tiempo”, es su medio ambiente natural. Este soy es ajeno al de la Xiguapa, aunque no hay separación. En otro momento, nos dice:

” Ella es agua, /Agua vida, /A veces turbia, /A veces clara, /A veces tibia, /A veces hielo/A  veces luna,/ A veces sol”.

Ella fluye en sus distintos estados. Ambas voces se contienen, una en la otra. Teniendo en cuenta la diferencia, una habita en el sueño y la otra en la realidad. La del sueño adquiere ese aspecto misterioso que se manifiesta en la diurna. Mientras una ansía dormir, la otra se yergue en un cántaro vacío. Las dos no pueden compartir en mismo ámbito, aunque sí el mismo estado errante de soledad.

Balada de un Cuerpo

En este poema el cuerpo es observado por la pendiente del sueño. De hecho, la contemplación es impersonal, pero lo que de él es embriagador,  se atisba como un anhelo difuso en la futuridad.

“El fuego vigilante del deseo/ Recorre el cuerpo”

Es decir, la pasión  del cuerpo está paralizada. La moral? No sabemos. Ese algo, impregnado en la conciencia, no permite fluir el instinto, al final, ese algo puede ser una jaula. La entrega queda contenida en un mar petrificado. Este cuerpo duerme, pero en su aparente inmovilidad late, es decir, vive. No tiene una otredad complementaria. Hay un dolor subyugante en la frontera.

“En la lápida/ O desde la lápida?/ Tan sólo él sabe?”

¿Un cuerpo refugiado en un estado simbólico de la que no puede liberarse? Posee conciencia de estar ahí, a pesar de sus potencialidades erótica, salvo que “la rabia ennegreció / la fe / mientras se estremece.”

Para Taty la consumación del fuego nunca llega, quizás, el temblor sea la mejor definición  del miedo a Ser. Cierto, el miedo paraliza y se contenta con esperar la oportuna satisfacción en tanto el sueño sea su refugio. Desde él puede vigilar la posible consumación que eche por tierra la soledad. He aquí un problema de psicología freudiana. No existe la presencia del amor. Sin otredad no puede consumarse el amor, en cualquier sentido.

Poemas de buena estructuración. Versos límpidos que no mienten. En cierta forma, si temblamos ante lo que se espera: temor ante al furor vital que no está sujeto a nuestras cristalizaciones.

http://www.listindiario.com/ventana/2016/08/18/431772/temblor-de-la-espera-de-taty-hernandez-duran-o-la-soledad-petrificada

sábado, 30 de enero de 2016

EROTISMO y Plural Unicidad en Lourdes Batista

Por Leopoldo Minaya

No tanto a los dioses -a veces, por lo demás, esquivos al enfrontar su etérea sexualidad- sino a los hombres, que la llevan a cuestas demostrada en el hecho innegable de las generaciones, cabría preguntar si esa sugestión natural (esa “tendencia cósmica”) por el goce y el deleite, la sublimación y la perpetuidad, no constituye también, en esencia íntima, una inteligencia, una audacia, un instinto sapiencial.
¿Qué códigos secretos se hilvanan, qué oscuros símbolos, para mantener la especie humana sobre la Tierra, oscilando abiertamente entre la nuda sobrevivencia y la felicidad? ¿Cuál es el cometido de las formas, que incitan y arrastran y erotizan? ¿Y cuál el papel final del movimiento, que imprime a dichas formas armonía y variedad? Un desliz, un ángulo, un girar, un guiño… Planicies poderosas, protuberancias móviles; contracciones involuntarias, voluntarias poses: emblemas de eternidad, como la serpiente que se come su cola en las antiguas heráldicas.
¿De dónde arranca el poder fálico, y quién determina el diagrama en que desemboca?
“En la soledad de mi cama”, el primer libro de la poeta dominicana Lourdes Batista, es una incursión en el terreno prohibido, regado desde la antigüedad con aportes como el papiro de Turín, las disquisiciones de Luciano y las recomendaciones de Ovidio, entre otros. La obra, contenida en treinta poemas, desliza su trayectoria entre el contenido sugerido o fehacientemente sensual, la preocupación social y la especulación estética o existencial. Ejemplo de lo primero es esta declaración concluyente en la primera pieza (titulada, intencionalmente, “Piezas” para demostrar un desmembramiento en que cada parte del cuerpo actúa por cuenta propia hacia una salida necesaria):

“Mi sexo que me guía hacia la divinidad absoluta, me purifica, me encuentra y me coloca en el push-fit.”




…donde esta expresión inglesa, “push-fit”, denota el carácter trasnacional de la escritora, y a la vez alude a piezas de ensamble y desensamble que figuran la descripción visual o físico-mecánica de los órganos sexuales en el acto carnal.

Toda literatura es testimonio de su tiempo. Las censuras y prohibiciones a que el sexo -como realidad y como mito- se ha sometido desde siempre… ceden significativamente en los umbrales del Siglo XXI en una sociedad total permeada por la tecnología y las demandas de liberación, de participación y de igualdad. El auge del tema erótico, aunque a veces raye en el sensacionalismo, es una muestra. Pero todavía vivimos tiempos foscos. Una mirada ecuánime al punto de evolución de las civilizaciones nos revelaría lo que llamamos “modernidad” en un estado de sorprendente atraso en cuanto a justicia social y preferencias individuales, pero llegará la era u hora (parece más temprano que tarde) en que el cuerpo y sus naturales apetencias no serán vistos como motivo de vergüenza, inhibición o introspección, y se afirme la condición humana en su diversidad originaria, sin que tenga que callarse o esconderse.

Los motivos y temas que se derivan del erotismo y la sexualidad se encuentran, no obstante, regidos por criterios estéticos (siempre muy distintos de las opiniones y convenciones sociales) en la misma forma o manera en que participan los temas generales del arte y la literatura. Cuando se tocan con el genio y el talento, trascienden; cuando se abordan con tosquedad o impericia, se marchitan. Nosotros apostamos por la realización de un arte transparente que nos conmueva el ánima y alumbre nuestros corazones.

Notemos la forma delicada en que nuestra poeta Lourdes Batista comunica una solitaria dualidad, una aspiración del otro que se consuma en el “yo”:

Llegamos los dos a un camino sin salida.
Mi sexo te reclama, estoy perdida…
Te busco, no encuentro nada.
Sólo puedo ver mis manos vacías….

Y de qué manera indómita asume en los siguientes fragmentos su propia liberación, que es la liberación simbólica de las de su género:

Hoy me manejaré arriba, tendré un orgasmo, encontraré mi punto G, orinaré de pie...
Hoy seré auténtica, no miraré al qué dirán, hoy viviré mi vida.... Hoy existiré...

En “Efluvios”, Lourdes Batista, alcanza la plenitud de su expresión, momento de magia y sutileza: el relato poético desenreda un caudal vívido de sugerencias profundas y casi pueden tocarse el claror lunar y la cosmogónica substanciación:

Te poseí en una noche solitaria
donde solo me acompañaban los recuerdos .
Desterré tus temores,
esos que habitaban en la profundidad de tu infancia.
Absorbí tu soledad con mi boca de Venus…

Recorrí tu cuerpo habitado por fantasmas,
derramaste en mí tus sueños ...

La ternura se plasmó en tu piel
escalando montañas
alejando las sombras…

Inhalé en perfecta armonía de acordes
los efluvios de tu alma.
Me convertí en tu camino,
en la ruta que andarás de mi mano ….

Y con estos poemas de la soledad de su cama, Lourdes Batista se lanza a conquistar su merecido espacio particular en las letras dominicanas.
Como si interrogara con sus versos a la mujer, al hombre; a ella misma, y a su hombre; como si elaborara con su canto una exclamación inmensa que abarcara todas las épocas y todas las civilizaciones en un destello inmemorial de puridad ontológica. Como si dijera a viva voz, pero con la ternura privativa de su acento: “Nínive, Babilonia, Sardes, Roma, reflejo inmenso de la telaraña, yo creo en la audacia de la carne… y creo en su inteligencia soterrada… “

jueves, 26 de noviembre de 2015

Analogías en el libro MI INFIERNO…de Elsa Báez, su nueva producción poética. Por Eli Quezada

Eli Quezada
“Las puertas del cielo y el infierno son adyacentes e idénticas.” 
Nikos Kazantzakis.

Presiento que cuando la autora escribió estos versos estaba imbuida de esa angustia creativa de la que hablaba Edvard Munch, quien dijo: “'Y estoy viviendo con la muerte… “Y además que Elsa, se pregunta, al igual que él: ¿Hay espíritus?, y cito:
“Y la nostalgia que se mete entre las sábanas y me posee a la fuerza…“

Dice Jennet Tineo, en el prólogo a este interesante libro de poemas, lo siguiente: “La soledad es también la muerte desde ese infierno que Elsa Báez deja abierto en su poesía.”… Y no puedo estar más en consonancia con este enunciado expresado por la exquisita poeta Jennet Tineo.

Es más,  parto de este para hilvanar mis ideas con respecto al libro que gentilmente su autora me permite leer y analizar. Y no solo la soledad es muerte; sino que la vida es muerte, y es infierno… de modo que este parto literario nace de esos espacios autobiográficos o no, de esas fantasías o  no,  se van construyendo y destejiendo en esos trayectos de vida donde la muerte acecha, donde la soledad quiebra, donde existen ciertos paraísos luego de un empedrado  infierno: un destino, y cito:

“Esta soledad, inundada de pasos.
Que agita mi destino
y pellizca mis labios.”pp36


“la oscuridad salta y me quiebra.”pp22

Esa Báez

Mi infierno es una ruta poética de  vida que contiene  muerte y todo lo que se mueve entre estos dos polos. Es como un péndulo que va desde el nacimiento pasa por el desarrollo hasta llegar a la muerte. Y la poeta se mece entre esos instantes de alquimia, de magia. Unos de dolor, otros de espanto. Unos de soledad, otros de nostalgia y admiración…

Y cuestiones como la nostalgia, como el amor, como las creencias sincréticas, como la soledad, en fin, como la vida misma que es muerte, son materia prima para construir ese trayecto que es vida y muerte, que es dolor y gozo, que es amor y olvido, pero que se torna en infierno, muchas veces.

Y produce versos tan estéticamente bellos, como este que nos produce un inquietante placer, como si el dolor nos reconfortara, como si el fenómeno bella/bestia  nos ganara. Y lo sublime del horror nos causara cierto placer:

 “... Ese olor a tierra mojada y
la música gris que cae y se desangra.”  


Me golpeo contra las rocas de tus palabras
me enredo con las algas de tu suspiro.
Entre moretones y jadeos,
me arrastro
hasta alcanzar tus pestañas.
Allí descanso,
siento que de nuevo estoy viva.” pp 42

Pero la autora en ese trayecto de vida, se enfrenta a dolores propios y ajenos y este canto a su suegro es un himno al dolor:

“Esta oscuridad muerde las manos
trato de escapar
pero tanto llanto, tanto dolor me acorrala.
Como es posible que tanta gente duerma mientras todo se inunda?
Despierten al sol, para que llegue la calma”pp 57


En algunos versos se pueden apreciar ciertos elementos sincréticos que la autora inserta en sus versos:

“El altar son tus pupilas
que ordenan procesiones.
Los luases son los besos
que no logran escaparse.
Las divisiones son los instantes
en que te desdoblas y
los colores son las veces
que te encuentro sin llamarte“pp59

Y en ese infierno donde se avistan espacios y dimensiones paradisiacas se retratan los afectos y la autora nos regala versos de una redondez  y un ritmo que  muestran pericia y
‘savoir faire’ (saber hacer) su ars poética. Ejemplo es el siguiente poema dedicado a su madre.

“…Llegó la noche cargada de eclipses
Mientras buscaba iniciar el texto
Pero me di cuenta que tu inmensidad
No cabría en ningún verso”pp 69

Entonces, lo dicho, esta ruta infernal de la exquisita autora Elsa Báez, es ‘el camino donde andan los amantes,’ como diría el cantautor Danny Rivera, está minado de esas analogías como la vida misma, como la muerte, como el dolor… es la ruta de vida de los mortales que somos todos…donde como si fuera una carrera de relevo debemos jugar el juego de la vida que pueden ser juegos del hambre, o juegos de los sentimientos,  que unas veces nos hacen vivir un cielo, otras veces, un  infierno, y como una rueda sin dejar de ser o estar en un camino recto, nos toca recorrer, aprender, re-aprender, recomenzar. Y así dejamos la piel carbonizada, lacerada, herida para encontrarnos, unas veces con una luz tras el túnel, con un paraíso, quizás, a veces con nada.

O, mejor aún, con una producción poética de gran valor estético y humano… producto de ese saber reinterpretar esa realidad o esa fantasía que, obviamente, invitamos a leer.

Por Eli Quezada

Fuente:
http://lunadesalymiel.blogspot.com/2015/11/analogias-en-el-libro-mi-infiernode.html?m=1

viernes, 20 de noviembre de 2015

domingo, 12 de abril de 2015

Rodolfo Báez

Rodolfo Báez, Rancho Arriba, San José de Ocoa, República Dominicana, 14 de octubre, 1983. Es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Ha escrito los libros: El Silencio de mi alma, Versos en arte menor, Poemas del abandono, Más versos en arte menor, Memorias, El regreso del hijo perdido, la hija del comandante, El crimen (un pacto de sangre), La Mejiquita, El hombre de los 100 corazones, Jaque a la dama y otros cuentos esperados, La última crónica del infierno y Cuando mueran los hombres (tesis de grado para optar por el título de Dios de materia). Sus textos narrativos aparecen en las antologías: Santo Domingo no problem, El fondo del iceberg, La conversación de los objetos y Sospecha colectiva. Desde el 2010, pertenece al Taller Literario Narradores de Santo Domingo. En los últimos años se ha inclinado por la literatura especulativa. Editora Tinta de Taller.






A veces Negro baja del campo

A veces Negro baja del campo y se mete entre mi desorden de libros e instrumentos. Para no sentirse tan perdida su alma inmensa me pide alguna simpleza; una película de Raymon y Miguel, un video de las carreteras más peligrosas del mundo… o cualquiera de esas cosas que nunca toco. Para no quedar mal me auxilio del Internet. Es el mayor de padre y madre, porque el viejo Colón fue fructífero como Rancho Arriba, donde se instaló.
Del almanaque heredó un nombre que contrasta con la liviandad de su alma. Wenceslao, dice el papel que debemos llamarlo, pero él siempre será Negro, el que amortigua con todo.
Durante el tiempo que pasa en mi madriguera aprovecha para preguntarme cosas que el campo le esconde. Él no lo sabe, pero en esos momentos lloro, pues me veo a mí antes de que me comieran estos libros.
Le pregunto por el viejo, las cosechas y los animales, mientras desenrollo el pan de batata que me envía la vieja (se llama Amantina, pero nunca le digo así. Su bondad no cabe en ese nombre).
Me pregunta por Luis, Lucy y los demás. No sé para qué, pues siempre me entero de todo último que él. Escuchándolo comparo la verticalidad de nuestras palabras y me inclino por las suyas, puras como el agua del campo. Caen suaves sobre el oído con un gorgoteo.
Si pudiera extender nuestros diálogos lo haría al infinito. Podaría las preguntas y respuestas planas que hago y musicalizaría sus versos sencillos.
Después de estos encuentros echo de menos a mi familia. Al despedirnos nos damos un abrazo flaco, como nos enseñó Colón. Entonces, deprisa, abro el libro de turno y comienzo el viaje.
Autor Rodolfo Baez


Mi amor es de lejos

A Rosaura Martínez

Mi amor está lejos, distante como Hermosillo. Sembrado en la tierra donde no crece el ruido. Por eso es puro, delgado como la línea que divide la genialidad de la locura.
Mi amor me quiere tanto que preña el WhatsApp  y Facebook con emoticones.
Por rato me pierdo en el cabello que se escapa de sus fotos, admiro sus ojos negros o el contraste que hacen con su piel delgada, carente de melanina. Sus labios son finos, como su risa. Encantan sin que te toquen, sin decir palabras.
Mi amor ama a la distancia las formas perfectas detrás del mar.
Me tributa besos de circuitos (saliva informática)… desintegra el alma en el teclado.
Mi amor es un orgasmo de palabras, una idea que existe sin prejuicios.
Mi amor vive lejos por un motivo, después será tan mío que me consumirá con las llamas de sus ojos. Entonces habrá desaparecido la era digital y los emoticones y esas emes prolongadas hasta el infinito (mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm), representando cosas que no existían, mutarán en besos de agua.

No se precisará más… de aquella pasión volarán dos ángeles desnudos condenados al inmortal delirio de la felicidad.  
Autor Rodolfo Baez 

http://rodolfobaez.blogspot.com/

martes, 31 de marzo de 2015

De qué escribiré mañana Grisel Lerebours

Ureña Rib

¿De qué escribiré mañana
me preguntaba yo anoche
abrazando la almohada?

¿De algún néctar en derroche
o de la amarga retama?

¿De la sangre envenenada
de limones y de olivos 
o de hiedras y borrajas
de cabriolas y tiovivos
o de vueltas azaradas?

¿Del halago o el reproche?
¿De nacimiento o mortaja?

¿De qué escribiré mañana?

¿De la melindrosa luz
colada por la ventana?

¿O de la sombra que ahuyenta
el sueño en la madrugada
para tornar cama en cruz
insomnio, marea lenta,
que los recuerdos destraba?

¿Del sentir que aprieta el alma
con una cuerda tensada?

¿De qué escribiré mañana?

¿De pureza en las pupilas
o de miradas furtivas
tras descorridas cortinas?

¿De vuelo de golondrinas
o de flores estrujadas?

¿De bondades elusivas?

¿Del tremolar en el viento
de sollozo y de lamento
de muñecas o de espadas?

¿De continuidad del tiempo
o de las líneas truncadas?

¿De qué escribiré mañana?

¿Del tesoro en la tinaja?

¿De la alegría que ataja
o de la muerte que brota
cuando la promesa es rota
con la marcada baraja?

¿De la secreta armonía
entre humedad y sequía?

¿De la terquedad de estar 
para abonar y plantar?

¿O del correr y el huir
para la suerte burlar
y así el azar redimir?

©Grisel Lerebours 
31-03-2015

miércoles, 12 de noviembre de 2014

No callaré, poema de Nitín Troncoso






A ti, la ineluctable, rapaz
ojos avizores al acecho
esperando la próxima presa
no te pienso... ni temo... te espero.  

Y llegarás un día... cualquiera
sábado o domingo solitario
entre negras sombras de la noche
o en los albores de un nuevo día.

Cuando la lluvia al besar los prados
haga que broten las margaritas
o albas alfombras cubran de escarchas
los verdes pastos, mi hogar, mi aliento.

Calcine el frío desnudas ramas
o en un estío quemes mis huellas
tal vez agosto, diciembre, abril
pero te espero, sé que vendrás.

No habrá reclamos... llanto... me iré
llevo conmigo grandes amores
tiempos vividos, metas logradas
los sueños truncos, mi paz, mi fe.

¡Pero te advierto! Aun siendo polvo
no podrás nunca apagar mi voz
porque mis versos se esparcirán
hasta en las alas que porta el eco.

                               ©Nitín Troncoso-nov- 2014.

domingo, 12 de octubre de 2014

La ciudad donde habito

Río Ozama, foto: Acento.

La ciudad donde habito tiene un dolor muy viejo que circula en su sangre.
Le duelen los espejos,
y le duele hasta el aire
que respiran los ciegos.

Siete ríos* la surcan.
Siete simples misterios.
Siete manos de agua acarician sus pechos.

Siete siempre motivos.
Siete simples silencios.
Siete fuentes de vida.
Siete sombras y un sueño.

La ciudad donde habito tiene historias de piedras, de terror y de fuego
entre espadas, trabucos, portaviones y dueños.

Siete gestas y un mito.
Siete muertes y un duelo.
Siete altares sin dioses.
Siete amantes y un beso.

La ciudad donde habito tiene un mar, tiene un cielo.
Tiene calles y plazas.
Tiene novias y besos.
Tiene iglesias, pecados.
Tiene fin sin comienzo.

Tiene jueces, fiscales.
Tiene adioses sin tiempo.
Tiene angustias y escuelas.
Tiene un ojo y un verso.

La ciudad donde habito tiene un cansancio eterno,
una abulia, una enagua,
una cruz,
un te quiero.


Tiene siete razones.
Tiene siete luceros.
Tiene siete perdones.
Tiene siete remedios.

Siete sendas que parten.
Siete gotas de fuego.
Siete vírgenes muertas,
siete simples pretextos.

Tiene un cuándo y un grito.
Tiene pus y una hoguera.
Tiene un hambre de siglos.
Tiene ausencias y esperas.

La ciudad donde habito tiene una ruina vieja clavada en sus postales.
Siete ruinas y un verbo en el iris del ojo.
Siete ruinas de libros, poetas, mariscales.
Siete ruinas que ocupan palacios y cuarteles.
Siete ruinas de asombro, de escombros, de atabales
Siete ruinas en ruina en tan solo un enojo
Siete ruinas de verde.
Siete ruines verdades.

La ciudad donde habito habita en mis poemas,
se mudó a mi lenguaje.

La ciudad donde habito necesita de un sueño
que despierte sus calles.

Esta ciudad insomne que yo habito y me habita
se convirtió en mi canto,
y yo quiero cantarle.

©Luis Carvajal.


*NOTA: Los ríos del Gran Santo Domingo son:
1) Haina
2) Isabela
3) Ozama
4) Cabón
5) Yabacao
6) Tosa
y 7) Dajao
además de los arroyos Guzmán, Manzano, La Yuca y Cachón.
La ciudad cuenta con el curso subterráneo del Río Tamayo, pero centenares de pequeños cursos y decenas de cañadas también nos atraviesan o tributan en los cauces principales. LUIS CARVAJAL

Como un necio

Rubens


Embriagado de ancestros, 
de míticos recuerdos
y remotos derechos
herencia de los genes.
Torcido por la fuerza
de invisibles comandos.
Me alejé del hogar
que en tus carnes hallaba,
quise huir del edén
donde habita tu alma.
Recorrí mil caminos
procurando los sueños
que en equívocas rutas
neciamente inventé.
Y bebí de las aguas
amargas de mil fuentes
que no fueron propicias
para calmar mí sed.
Ahora que he regresado
al punto de partida,
con callos en el alma,
con las manos vacías;
no reservo coraje
para pedirte nada
que no sea la esperanza
de tu perdón un día.

©Arsenio Jiménez Polanco

Tú, siempre tú




Un velo de humedad
salobre sensación
se acomoda en mis ojos.
Perdida la mirada
dormida en lontananza
hurgar en su interior 
la presencia tangible
de una ilusión etérea.

Ver y no mirar nada.

De repente... el espacio
su envoltura cerúlea,
colisión de albas nubes
que entre abrazos se besan
en mágico romance
viajando hacia lo ignoto.
Navegar en sus cúmulos
obviando lejanías
es alcanzarte a  ti.

Misterios en el mar
olas que en su rumor
arrullan los corales
albergando en sus cimas
veloces hipocampos
galopando incansables,
en busca de sus ninfas.

Escrutar oquedades
y juntos descubrir
enigmas encerrados
en exóticos seres
que pueblan las regiones
de sus sinuosas aguas.

Y entrelazados ambos
observar los Tritones
soplar las caracolas,
escuchar las Nereydas
cantar sus melodías,
Orfeo con su música
acallando sirenas.
Y entre tanta utopía
estás tú, siempre  tú. 

© NITIN TRONCOSO. 12- 9- 14.

jueves, 6 de marzo de 2014

La jornada



Por Farah Hallal*

Al despertarse mordieron la calidez del pan,
así probaron la dulzura de abrir y cerrar
esas cortinas que cubren la textura del beso,
del soterrado beso,
del absuelto beso
que vaga por el matinal
camino de la sábana.
Se levantaron y echaron a rodar
una nueva jornada,
así contaminaron los elevados pasos de este día.
Con el olor de la tinta
que imprimen las malas noticias
perturbaron los pensamientos
que parten el tiempo
con el silábico ritmo de los relojes,
con la gracia exhumada del instante.
Se echaron, entonces,
sobre la tierra como semillas
cayendo sobre el tiempo,
ese tiempo tendido como una coordenada,
ese tiempo redondo como un objeto agridulce,
como una fruta mitad justo a tiempo y mitad todavía.
Se comieron las uñas con la testarudez de las doce,
así se bebieron el cielo y las nubes de su estampado,
se endulzaron la boca con el amargo de una gárgara,
se bebieron los ríos que hacían sonar la redondez del mundo
como una campanilla,
se bebieron la música de los cantores
que ofician misa en las copas de los árboles
y se arroparon de pies a cabeza
con la sabiduría del día que baja como un niño

temeroso que sigue el inevitable cauce del tobogán.


*Farah Hallal. (10 de septiembre de 1975, Salcedo, República Dominicana). Poeta, narradora, editora y publicista. Ejerce gestión y activismo cultural. Animadora a la lectura y la escritura. Fundó y dirigió la revista infantil Revulú. Actualmente, coordina la comunidad colaborativa Y también soy palabra. Obras publicadas: Sol infinito (edición de autor, 1995), Una mujer en caracol (Ángeles de Fierro, 2009) y Sábado de ranas (Alfaguara Infantil, 2013), Borrándome poemario. Recientemente obtuvo el Premio infantil y juvenil El Barco de Vapor de la Fundación SM (República Dominicana), con su novela "Un adiós para mamá".

Descubre más sobre ella:


miércoles, 5 de febrero de 2014

TENGO UN GEN

Gustave Moreau-Edipo y la Esfinge

 Por Efraim Castillo


Tengo un gen de cuervo
un gen de tigre
un gen de águila
Y un gen de trucha.
Tengo un gen de viento
y un gen de lluvia
y un gen de lodo
y un gen de infierno.

Puedo graznar
rugir
lanzar chillidos
nadar a contracorriente;
Puedo bramar
y caer a tierra a través del tiempo
y ensuciar la yerba
y quemar las flores.

Tengo un gen de víbora
y un gen de cielo
y un gen de sapo
y un gen de cóndor.
Tengo un gen de lobo
y un gen de oveja
y un gen de río
y un gen de nieve.

Puedo serpentear sobre la arena
observar la disolución del cosmos
saltar sobre los charcos limpios
y volar sobre empinadas lomas.
Puedo aullar
balar
cambiar mi figura líquida
suspender mi caída sobre las brisas heladas.

Tengo un gen de hiena
y un gen de roble
y un gen de liebre
y un gen de esperanza.
Tengo un gen de elefante
un gen de hormiga
un gen de pulpo
un gen de miedo.


Así, sí, así,
puedo auscultar los peligros de la noche
esconderme de los rayos
esperar las buenas nuevas.
Puedo trotar pesadamente sobre las verdes sabanas
nutrirme de los desperdicios
asirme al futuro con ocho brazos
crecer internándome en la tierra
y temer a los ruidos de la tempestad.

Tengo un gen de tiburón
un gen de tristeza
un gen de flecha envenenada
un gen de ciempiés.
Tengo un gen de océano
un gen de toro
un gen de avestruz
y un gen de fuego.


Puedo devorar lo devorable
llorar mis desconsuelos
matar los corazones
y caminar sobre lo prohibido.
Puedo extenderme y dar la vida
embestir lo inimaginable
entorpecer la gran mirada
y quemar la conciencia pura.


Tengo un gen de tetra rojo
y un gen de obelisco
y un gen de oso
y un gen de luna.
Tengo un gen de piedra
y otro de arena
y un gen de caballo
y un gen de locura.


Con pena puedo ver los ásperos contornos
encerrar secretos
ser la diversión del circo
alumbrar malamente al ser furtivo
encumbrar las construcciones
servir de refugio a los grandes fósiles
galopar como brisa sobre el horizonte
y ser hazmerreír en los manicomios.


Tengo un gen de mosquito
un gen de ruiseñor
un gen de libro
un gen de Alí Babá.
Tengo un gen de Plutón
un gen de alondra
un gen de rinoceronte
y un gen de murmullo.


¡Qué bueno poder atragantar los sueños!
Y trinar en las madrugadas
almacenar las altas palabras
descubrir los olvidados hurtos de la historia
perderme en la profundidad del infinito
arrullar los oídos quietos
pisar duro sobre las planicies
y pasar inadvertido entre la gente.

Tengo un gen de malandrín
un gen de Abraham
un gen de asno
y un gen de león.
Tengo un gen de cebra
un gen de mantarraya
un gen de venado
y un gen de oasis.

Podría burlar los silbatos policiales
multiplicarme en muchas tribus
rebuznar en la quieta tarde
lanzar zarpazos sobre los rostros burdos.
Puedo cubrir de rayas todo mi entorno
sepultar navíos en la nada
enredarme en la adrenalina tras un espanto

y ser frescor entre la aspereza. 
© Efraim Castillo



martes, 4 de febrero de 2014

NO MUERE LA MADRE...

Generosa María Báez EPD (1932-2014)


A MI QUERIDA AMIGA
Leibi Ng

No muere la madre porque no muere la primavera
Ni la vida se disipa porque la forma se apague
Las huellas de su alegría permanecen en el tiempo
Y no hay momento en que se aleje hasta el olvido

No muere la madre porque en tu cotidiana sencillez
Nunca estamos seguros de que solo eres tú y no ella
Tal vez asistimos a la más perfecta continuidad del ser
O a la más bella manera de eternizar su presencia

En una colectividad de rasgos y emociones que nos afirmas
En unas virtudes tan firmes y tan hermosas que confortan
Y ese arrullo eterno que nunca se abandona o se olvida
Aunque el reposo eterno nos invite al descanso sin retorno

Por ello no muere lo que vivirá por siempre, para siempre
Solo se marcha la transitoriedad, lo pasajero o efímero
Aquí entre nosotros, quedara atrapada la eternidad
Lo que nos iguala, lo que un día propiciara su presencia

Como en aquellos días lejanos cuando solo era una flor
O un aleteo de mariposa danzando en el polvo de la nada
Un espíritu inquieto buscando sus cauces en cualquier dirección
Para navegar por el lecho del río de la vida marcando sus pasos.


©RAMÓN SANTANA CABRERA

viernes, 27 de diciembre de 2013

Al penetrarte me penetro, por Efraim Castillo

AL PENETRARTE ME PENETRO

Por Efraim Castillo
http://www.riubo.com/webs/riubo_com/imagenes/useruploads/CUADROS_ELEMENTOS/PAREJA.jpg

Al penetrarte me penetro.
Me hiero. Camino hacia el rumbo marcado.
Camino hacia las profundidades de la caverna
y descubro habilidades, olores y tristezas que yacen.
Al penetrarte me hiero y tu herida desangra los yerros.
Se deshace así la bocanada y las ásperas estridencias
se tornan transparentes, sobresaliendo el ruiseñor
desde la profundidad del arcoíris.

Pero no vago: sólo floto, nado, recorro los confines de la aurora;
reparo en tus rodillas, en tus codos, en el empeine poblado.
No vago: zambullo el rostro transparentado y mis fosas se anegan
justo allí donde los ríos convergen y remontan los bríos.
Vago, sí: me impulsa la fiebre como un dolor, como un gozo.
Me absuelvo, reverbero en los atajos del frenesí
y los cantos llueven contra mis ojos.

Al contactarte bajo mis manos me acelero en el vórtice.
Me apago y tu pelo es un ahogo contra el cielo.
Entonces devuelvo golpe por golpe
y al hacerte daño me daño y podría llorar y callar,
acumularte y acumularme y destrozarte a estocadas
enardeciendo las señales luminosas de tu rostro.

Al penetrarte me penetro y allí la emoción desaparece

para enredarse entre las flores de las alegrías